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Ensayo de niebla salina ISO 9227: qué es, modos y duración

Qué es el ensayo de niebla salina según ISO 9227, diferencias entre NSS, AASS y CASS, cómo se prepara y por qué las horas de ensayo no se traducen directamente en años de vida real.

El ensayo de niebla salina evalúa la resistencia a la corrosión de recubrimientos y piezas metálicas sometiéndolos a una atmósfera salina agresiva dentro de una cámara cerrada. Es el ensayo de corrosión acelerada más extendido, regulado principalmente por la norma ISO 9227 (y su equivalente ASTM B117).

Qué es y cómo funciona el ensayo

La cámara de niebla salina pulveriza de forma continua una solución salina dentro de un recinto a temperatura controlada, creando una niebla que se deposita sobre las muestras. En horas o días reproduce el tipo de degradación que en servicio tardaría meses o años. El resultado se evalúa por la aparición de corrosión (del sustrato o del recubrimiento) tras un número de horas definido.

NSS, AASS y CASS: los tres modos de ISO 9227

ISO 9227 define tres ensayos según la agresividad:

Elegir un modo más agresivo del necesario distorsiona el resultado; la especificación de tu producto o de tu cliente define cuál aplica.

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Por qué las horas de ensayo no son años de vida

Es el malentendido más común. Leer “480 horas de niebla salina” como una garantía de tantos años de durabilidad es incorrecto: la correlación con el uso real depende del material y del ambiente de servicio, y no es lineal. El ensayo de niebla salina es una herramienta de comparación y de control de especificación —sirve para comparar recubrimientos entre sí o verificar que un lote cumple lo pactado—, no una predicción de vida útil. La interpretación rigurosa la hace el laboratorio.

Ensayos cíclicos: más cerca de la corrosión real

La niebla salina continua es severa pero poco realista: en servicio, las piezas alternan humedad, secado y sal. Por eso muchos sectores —especialmente la automoción— exigen ensayos cíclicos de corrosión que combinan fases de niebla, secado y humedad para acercarse a las condiciones reales. Requieren una cámara preparada para esos ciclos, distinta de una de niebla salina simple.

Qué sectores lo utilizan

El ensayo de niebla salina es clave en materiales y recubrimientos, automoción (componentes de chasis, tornillería), construcción metálica y cualquier producto que deba durar a la intemperie. Comparar recubrimientos bajo las mismas condiciones controladas es lo que permite elegir con criterio, en lugar de fiarlo a la experiencia de campo.

Condiciones del ensayo: temperatura, solución y caudal

ISO 9227 no deja nada al azar. El ensayo NSS se realiza habitualmente a 35 °C, con una solución de NaCl al 5 % y un pH controlado (en torno a 6,5-7,2 para la niebla neutra), pulverizada de forma continua con un caudal de recogida definido. La cámara debe mantener esas condiciones de forma estable durante todo el ensayo, que puede durar desde horas hasta cientos de horas según la especificación.

Cómo se evalúan los resultados

Terminado el ensayo, la evaluación no es “se oxidó o no”. Se valora la aparición de corrosión —del sustrato o del recubrimiento— según criterios normalizados: porcentaje de superficie afectada, aparición del primer punto de óxido o sistemas de gradación como los de la ISO 10289 para piezas recubiertas. La interpretación la hace el laboratorio según lo que pida tu especificación; dos productos solo se comparan bien bajo el mismo criterio.

Preparación y colocación de las muestras

Un detalle que cambia el resultado: las muestras se colocan con un ángulo definido respecto a la vertical (típicamente entre 15° y 30°) y con separación suficiente para que la niebla las alcance por igual y el condensado no gotee de unas sobre otras. Una colocación descuidada introduce variabilidad y hace el ensayo no comparable entre lotes.

Niebla salina continua frente a corrosión cíclica

La niebla continua es severa pero poco realista: en servicio, las piezas alternan humedad, secado y sal. Por eso existen ensayos cíclicos de corrosión que combinan fases de niebla, secado y humedad para acercarse a las condiciones reales —muy exigidos en automoción—. Requieren una cámara preparada para esos ciclos, distinta de una de niebla salina simple. Conviene saber cuál te pide tu cliente antes de comprar.

Mantenimiento de una cámara de niebla salina

Es un equipo agresivo consigo mismo: la atmósfera salina ataca todo. El mantenimiento —limpieza de la torre de pulverización y la boquilla, control del depósito de solución, agua de calidad y revisión de juntas— es clave para que el ensayo sea repetible y la cámara dure. Una boquilla parcialmente obstruida cambia el caudal y, con él, el resultado.

Qué cámara de niebla salina necesitas

La elección depende del volumen (tamaño y número de muestras), de los modos que necesitas (NSS, AASS, CASS o cíclico) y de la cadencia de ensayos. Una cámara de niebla salina de sobremesa cubre lotes pequeños; los ensayos cíclicos y los grandes volúmenes piden equipos mayores. El proveedor verificado la dimensiona a tu pieza y tu especificación.

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